Nuestro cuerpo no es su decisión

Por ellas - Keila RodríguezSalud y Sexualidad

Ningún derecho está garantizado; el aborto, siempre se pondrá en duda, las mujeres y personas gestantes se enfrentarán a mil cuestionamientos antes de permitirles la interrupción legal del embarazo.

En México la interrupción legal del embarazo, ILE, no es una garantía, y no lo será hasta que todo el territorio tenga este derecho de autonomía sexual y reproductiva al alcance.

Una sola grieta puede ocasionar que este derecho se ponga en duda, puede empezar con reducción de semanas, apelación de la conciencia, inaccesibilidad o con un temor a la baja natalidad; y no nos engañemos, aún si llegan a penalizar el aborto (otra vez), no se detendrá: el aborto clandestino continúa existiendo.

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Lo único que nos queda son buscar alternativas donde las mujeres y personas gestantes no pierdan la vida por interrumpir un embarazo.

Perder derechos

Ya tocamos muchas veces este riesgo latente: el perder un derecho, y no, no es exageración: bajar la guardia tiene como consecuencia no poder evitar cuando al Congreso llegan peticiones como la de Aguascalientes para que el tiempo límite para acceder a la interrupción sea más breve.

No estar alertas ocasiona que en algunos estados el tema se siga posponiendo, atrasando, vetando o que la religión no deje de intervenir.

La religión, junto a la superioridad moral, ocasiona que en muchos casos los derechos no lleguen a concretarse, y dejemos esto claro: la religión que yo ejerza no te quita a ti libertades, la religión que tú ejerces no me quita libertades… o eso debería ser así, lo cierto es que cuando la ley tiene ante sí propuestas como matrimonio igualitario o al ILE se enfrenta a la religión como oponente.

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Y por tener, la religión tiene ingresos, poder y convocatoria, es así como se llegan a aprobar leyes más severas contra quien se realiza o practique un aborto que contra quien lo niega; en esta era Estados Unidos es un referente de esto.

Con la llegada de Donald Trump al poder del país del norte, los derechos se pusieron en peligro, entre ellos el acceso al aborto. Mujeres y personas gestantes se vieron obligadas a trasladarse de un estado a otro buscando una clínica que las ayudara, en otros casos se vieron obligadas a parir… y en ese parir por obligación se han dado casos de niñas, mujeres en riesgo de muerte, y quienes han parido aún muertas.

Adriana Smith fue declarada con muerte cerebral en febrero de 2025; era madre y se encontraba embarazada con entre 8 y 9 semanas; aún así se le sometió a soporte vital artificial para que tuviese al bebé alegando la ley antiaborto de Georgia, ley del latido del corazón, que prohíbe el aborto una vez se detecta que el feto tiene actividad cardiaca, ya que se le considera una persona jurídica. Adriana fue una incubadora.

El aborto era legal en los 50 estados de Estados Unidos desde 1973, con algunas particularidades por estado; tras el primer mandato de Trump (2017/2021) eso cambió: colocó jueces conservadores que lograron derogar la protección federal al aborto en 2022. Cuando Trump gana las elecciones en 2024 sus seguidores comenzaron con publicaciones que anticipaban lo que vendría: “tú cuerpo mi decisión”.

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2025 llegó con prohibiciones para las mujeres y personas gestantes: el aborto dejó de ser accesible.

México y el aborto

En México a nivel nacional, en papel, el aborto se encuentra despenalizado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, lo que obliga a hospitales públicos como IMSS e ISSSTE a prestar el servicio de forma gratuita y segura. Aún así, esto depende despenalizado cada estado.

De las 32 entidades federativas de México, en 25 se encuentra despenalizado realmente, con Durango, Guanajuato, Morelos, Nuevo León, Tamaulipas y Sonora con tipificación como delito en el código penal, fuera de caudales como violación o salud.

Cada estado donde el aborto es accesible tiene sus propias especificaciones.

En general, se tiene hasta la semana 12 para acceder al aborto, tal es el caso de Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

Mientras que Sinaloa tienen acceso hasta la semana 13.

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Y lamentablemente: después de que en 2023 se estableciera el aborto hasta la semana 12 en Aguascalientes, pero en 2024 grupos conservadores redujeron ese tiempo a la mitad. Ahora en Aguascalientes el plazo legal para abortar es de 6 semanas.

Aguascalientes es la prueba en México de que nuestros derechos reproductivos se encuentran sujetos a preceptos morales de otros, no a una autonomía. También es la prueba de que basta un cambio para que se venga abajo.

El tiempo es necesario para determinar un embarazo y el tiempo es necesario para poder decidir libremente; el tiempo de 12 semanas brinda la oportunidad de buscar ayuda, gestionar recursos: en 6 semanas la probabilidad de sospecha de un embarazo se reduce: según la Universidad de California, en San Francisco, en promedio; una de cada tres personas se entera de que está embarazada después de las seis semanas.

Las implicaciones del plazo en Aguascalientes son evidentes: no acceder al aborto, para las mujeres y personas gestantes que no saben del embarazo hasta después de las seis semanas es imposible.

Resistir

Quizá les canse leerlo, escucharlo, verlo, pero nuestro camino es la resistencia y la alerta.

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La posibilidad de perder el ILE siempre está presente, basta con un cambio para perderlo, ya sea gradualmente o de tajo.

El aborto seguro no es libertinaje, no es una sentencia; y el parir jamás debería imponerse como una obligación o castigo.

Por el derecho al aborto libre, seguro y gratuito.

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