Una compositora, un Himno y nuestra Bandera

Bellas y Airosas - Elvira Hernández Carballido

Se levanta en el mástil mi Bandera
Como un sol entre céfiros y trinos,
Muy adentro en el templo de mi veneración
Oigo y siento contento latir mi corazón

Hace unos días que exploraba varios libros que hacen referencia a la historia de nuestro lábaro patrio descubrí con grata sorpresa que el himno “Toque de bandera” fue escrito por una mujer: Xóchitl Angélica Palomino y Contreras.

Nada mejor que recordarla este mes de septiembre cuando evocamos la lucha por la independencia y celebramos el grito que el cura Hidalgo dio esa noche de 1810. Entonces, me asomo al México de ayer que inspiró a Xóchitl Angélica Palomino y Contreras para escribir ese himno en 1956. ¿Si era un país mejor o menos peor? ¿Cuál es la gran o pequeña diferencia para que los niños y niñas veneren con amor un símbolo patrio? ¿Si era más sencillo amanecer entre céfiros y trinos a mitad del siglo XX?

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Xóchitl Angélica fue hija de un mayor de infantería y una educadora. Posiblemente vivió ese rigor que adquiere un hombre educado en el ejército. Tal vez al mismo tiempo palpó el amor a la enseñanza. Nació en la ciudad de México en 1932, a los quince años ingresó a la Escuela Nacional de Maestros y se convirtió en profesora. Estudió en la UNAM una especialidad en psicología, más tarde, en la Normal Superior de México la carrera de pedagogía.

Fue en esas tareas académicas, cuando presenciaba las ceremonias cívicas en las escuelas donde trabajaba, que se le ocurrió ponerle letra a la composición del maestro Juan Pío Manzanares, quien la escribió al participar en un concurso convocado en 1932 por la Secretaría de Guerra y Marina para realizar un toque marcial que se convirtiera en oficial durante las ceremonias civiles y militares.

La imagino con pluma tinta tricolor y hoja blanca retadora dispuesta a escribir esa letra patriótica mientras desde la ventana de su salón veía en el patio escolar esa bandera ondeando orgullosa en el mástil. Su amor y orgullo, su mente evocando un país que se reconstruía sin remolinos ni sacudidas fatales, o al menos eso le hacía creer la buena fe, cierta ingenuidad, toda la suerte de nacer en una época que desde la distancia temporal se cree era mejor.

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Su composición fue evaluada y aceptada por la Secretaría de la Defensa Nacional, que no solamente la aprobó, sino que hizo circular oficios para que fuera obligatoria en los planteles de preescolar, primaria, secundaria, especiales y escuelas Normales.

En uno de los pocos textos escritos en su honor, Miguel Salinas Chávez y Graciela Cruz Hernández indican que “la Profesora Xóchitl Angélica Palomino y Contreras murió el 30 de noviembre de 1996 a las 18:00 horas, coincidiendo con la hora en que debe arriarse la Bandera Nacional”.

Y hoy, me pregunto si nuestro lábaro patrio tiene la fuerza necesaria para levantarse orgulloso en ese mástil, si cada persona nacida en este país borramos por siempre el verbo morir con el que antes cerraba este canto y damos fuerza a ese vivir, vivir en paz, vivir…

Es mi bandera la enseña nacional
Son estas notas su cántico marcial
Desde niños sabremos venerarla
Y también por su amor (morir) VIVIR

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