Niñas que confían en sí mismas: la importancia de crecer sabiendo que su voz cuenta
Lograr que una niña crezca segura, con autoestima y con las herramientas necesarias es trabajo de todos, y comienza en casa.
La autoestima se construye desde la infancia y puede fortalecerse cuando las niñas crecen en entornos donde sus opiniones son escuchadas, sus capacidades reconocidas y sus sueños no están limitados por estereotipos de género. Motivarlas a confiar en sí mismas no significa exigirles ser fuertes todo el tiempo, sino darles herramientas para tomar decisiones, expresar lo que sienten y reconocer su propio valor.
La familia, la escuela y la comunidad tienen un papel importante en ese proceso; las palabras que reciben, las oportunidades para explorar sus intereses y la manera en que las personas adultas responden a sus preguntas pueden influir en cómo se perciben y en la confianza con la que enfrentan nuevos desafíos.
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Que sus opiniones importen también construye autoestima
En México, el análisis de la situación de los derechos de niñas, niños y adolescentes publicado por UNICEF en 2026 identificó que solo 24% de las niñas y los niños de entre 9 y 11 años considera que su opinión siempre es tomada en cuenta en su comunidad. El dato evidencia la importancia de abrir espacios en los que la infancia pueda expresarse y participar en las decisiones que le afectan.
Escuchar a una niña no significa concederle todo lo que pide, sino reconocer que sus ideas, emociones y preguntas merecen atención. Preguntarle qué piensa, permitirle explicar sus decisiones y tomar en serio sus preocupaciones contribuye a que se sienta respetada.

También es importante enseñarles que pueden decir “no”, pedir ayuda, establecer límites y expresar desacuerdo sin que eso las haga desobedientes o menos valiosas.
Romper los estereotipos desde la infancia
Las niñas reciben mensajes sobre cómo deberían comportarse, qué actividades tendrían que elegir y qué aspecto deberían tener. Cuando estas expectativas se convierten en límites, pueden reducir sus oportunidades para explorar sus habilidades y desarrollar confianza.
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Un análisis de UNICEF sobre la publicidad y las normas de género en México advierte que los estereotipos aprendidos desde edades tempranas influyen en la identidad y las decisiones futuras. También pueden afectar la confianza de las niñas y someterlas a presiones relacionadas con ideales de belleza poco realistas.
Por ello, motivarlas también implica permitirles ser curiosas, hacer preguntas, practicar deportes, explorar las ciencias, expresar sus emociones y elegir sus propios intereses, sin presentar ciertas actividades como exclusivas de niños o niñas.
La importancia de derribar esas barreras también aparece en el ámbito educativo. Según un estudio de UNICEF México publicado en marzo de 2026 sobre la participación de niñas y adolescentes en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), durante el ciclo escolar 2021-2022 las mujeres representaron 34.5% de las personas graduadas en disciplinas STEM en instituciones públicas. El dato no demuestra por sí solo que la autoestima explique esa diferencia, pero pone de relieve la necesidad de ampliar las oportunidades y cuestionar los estereotipos que pueden influir en las elecciones académicas.
La confianza también se relaciona con la imagen corporal
Durante el crecimiento, los cambios físicos y la comparación con otras personas pueden generar inseguridades. En la adolescencia, la manera en que una joven percibe su cuerpo puede influir en su autoestima y en cómo se siente consigo misma.
UNICEF, a través de sus recursos de orientación para familias, señala que la imagen corporal comienza a formarse desde edades tempranas y evoluciona con las experiencias y el entorno. Una preocupación persistente por la apariencia puede afectar la percepción que una adolescente tiene de su propio valor.

Por eso, además de reconocer sus logros, es importante evitar que los comentarios sobre ellas se concentren únicamente en su aspecto físico. Valorar su creatividad, perseverancia, sentido del humor, curiosidad, empatía y capacidad para resolver problemas les permite reconocer cualidades que van más allá de su apariencia.
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Esto no significa prohibirles hablar de cómo se ven, sino acompañarlas para que comprendan que su cuerpo no determina su valor ni limita lo que pueden hacer.
Cómo ayudar a las niñas a crecer más seguras
La confianza no aparece de un día para otro ni depende de una sola conversación. Se fortalece con experiencias cotidianas y relaciones en las que las niñas pueden aprender, equivocarse y volver a intentarlo.
Algunas acciones que pueden ayudar son:
- Escuchar sin minimizar sus emociones: evitar frases como “no es para tanto” cuando expresan miedo, tristeza o frustración.
- Reconocer el esfuerzo, no solo los resultados: valorar la práctica, la creatividad y la perseverancia, incluso cuando algo no sale como esperaban.
- Darles oportunidades para decidir: permitirles elegir actividades, expresar preferencias y asumir responsabilidades acordes con su edad.
- Enseñarles a establecer límites: explicarles que tienen derecho a cuidar su espacio personal, rechazar situaciones incómodas y acudir a una persona adulta de confianza.
- Mostrarles referentes diversos: acercarlas a mujeres con distintas profesiones, habilidades, historias y formas de vivir.
- Evitar comparaciones: cada niña tiene su propio ritmo de aprendizaje y desarrollo; compararla constantemente con sus hermanas, compañeras o amigas puede aumentar la inseguridad.
- Acompañar sus errores sin humillarlas: equivocarse es parte del aprendizaje y no una prueba de incapacidad.
Estas prácticas no garantizan que una niña nunca experimente inseguridad, pero pueden ayudar a construir relaciones de confianza y entornos en los que se sienta acompañada.
Una niña segura no tiene que poder con todo
Fomentar la autoestima no significa enseñarles a soportar cualquier situación, resolver todos sus problemas solas o mostrarse fuertes en todo momento. También implica que sepan que pedir ayuda no es una debilidad, que tienen derecho a recibir protección y que no son responsables de la violencia que otras personas puedan ejercer contra ellas.
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En México, UNICEF advierte que las niñas y adolescentes enfrentan violencia en espacios como el hogar, la escuela, la calle y el entorno digital. La organización destaca la necesidad de prevenir estas agresiones, garantizar su protección y escuchar sus voces.
Por eso, motivarlas debe ir acompañado de acciones de las personas adultas para construir espacios seguros, intervenir ante la discriminación y tomar en serio sus denuncias o solicitudes de ayuda. La responsabilidad de prevenir la violencia no puede recaer únicamente en las niñas.
Criar niñas que confíen en sí mismas es ayudarlas a reconocer que sus opiniones importan, sus capacidades pueden desarrollarse y sus límites merecen respeto. No se trata de convencerlas de que pueden hacerlo todo, sino de que no tienen que hacerse pequeñas para encajar, renunciar a sus sueños para agradar a otras personas ni enfrentar solas aquello que les hace daño.
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