Catalina Ruiz Navarro advierte: están silenciando a periodistas feministas, México podría ser refugio

Con AlasMéxico

México es visto como refugio para periodistas latinoamericanas, pese a ser uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

Durante el 1º Encuentro Internacional de Medios Feministas, Catalina Ruiz Navarro, integrante del medio Volcánicas, de Colombia, expuso los riesgos que enfrentan las periodistas feministas en América Latina, donde el hostigamiento digital, las amenazas de muerte, la persecución judicial y la censura se han convertido en obstáculos para ejercer la libertad de expresión.

En su intervención, señaló que desde hace más de una década las feministas comenzaron a advertir que el acoso en internet no era simplemente una consecuencia de la exposición pública, sino un problema que afectaba la libertad de expresión y el derecho de las mujeres a participar en espacios digitales. Sin embargo, recordó que entonces sus denuncias eran minimizadas bajo el argumento de que debían tolerar los insultos como parte del debate público.

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Para Ruiz Navarro, las periodistas feministas funcionan como una especie de “canario en la mina”, pues suelen ser las primeras en identificar y denunciar fenómenos que posteriormente alcanzan a otros sectores del periodismo y de la sociedad.

La participación de Catalina Ruiz Navarro en el Encuentro Internacional de Medios Feministas fue a distancia / Foto: Keila Rodríguez Peña

Advirtió que actualmente el hostigamiento digital ha escalado y se combina con una nueva forma de presión: el acoso judicial contra quienes investigan y publican historias de violencia sexual y denuncias de abuso.

Como ejemplo, mencionó el caso de Volcánicas, medio que enfrenta una demanda civil por un millón y medio de dólares, derivada de un reportaje sobre el caso del músico colombiano Ciro Guerra, en el que nueve mujeres lo señalaron por presunto acoso y abuso sexual.

La periodista explicó que enfrentar este tipo de procesos representa una amenaza económica y emocional para los medios independientes, especialmente porque gran parte de quienes ejercen el periodismo pertenecen a sectores de clase media y popular, sin recursos suficientes para costear defensas legales millonarias.

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En su caso, relató que consiguieron el respaldo de la abogada Ana Bejarano, quien asumió su defensa y posteriormente impulsó una recaudación de fondos. Sin ese apoyo, reconoció, habría sido prácticamente imposible afrontar el proceso.

El problema, explicó, es que estas demandas pueden provocar que los medios reduzcan el alcance de sus investigaciones o dejen de publicar determinados temas por temor a las consecuencias legales. Esto termina afectando el prestigio periodístico y genera un efecto inhibidor de la libertad de expresión, conocido como chilling effect.

Amenazas que también afectan la vida fuera de las redacciones

Ruiz Navarro también describió las consecuencias físicas y emocionales del acoso digital, entre ellas ataques de ansiedad, depresión, pérdida de peso, caída del cabello y enfermedades asociadas al estrés.

Recordó que, durante una etapa en México, recibieron fotografías de armas acompañadas de papeles con sus nombres de usuario escritos a mano, una forma de intimidación que las hacía temer incluso por su seguridad al realizar actividades cotidianas.

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A diferencia de las amenazas provenientes de estructuras identificables, señaló que la misoginia y el odio contra el feminismo pueden provenir de cualquier persona, lo que dificulta anticipar quién puede convertirse en agresor.

Foto: Keila Rodríguez Peña

A este panorama sumó los riesgos que enfrentan periodistas en países como El Salvador, Nicaragua, Perú y Ecuador, donde, de acuerdo con su exposición, el uso de leyes supuestamente antiterroristas puede facilitar señalamientos contra comunicadores y contribuir a que algunas personas tengan que abandonar sus países.

También alertó sobre las presiones laborales en medios de comunicación, al referir que periodistas críticas de los gobiernos pueden perder sus empleos sin que las decisiones se reconozcan abiertamente como actos de censura. El temor a correr la misma suerte termina extendiéndose entre sus colegas.

México, un refugio en medio de una paradoja

Uno de los señalamientos más llamativos de su participación fue su percepción de México como un posible lugar de refugio para periodistas latinoamericanas, ante el deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo en distintos países de Sudamérica.

Ruiz Navarro reconoció la contradicción de considerar seguro a un país que registra una alta cantidad de asesinatos de periodistas, pero explicó que, frente a las amenazas y el exilio que se viven en otras naciones de la región, México todavía representa un espacio que algunas comunicadoras pueden habitar con mayor tranquilidad.

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No obstante, también advirtió que las amenazas en territorio mexicano deben tomarse en serio, pues las agresiones contra periodistas han demostrado que los mensajes de muerte pueden convertirse en violencia real.

Finalmente, consideró indispensable regular las plataformas digitales y exigir a los gobiernos que asuman su responsabilidad para garantizar espacios seguros en internet. Subrayó que los algoritmos y la inteligencia artificial tienen capacidad para identificar patrones y anticipar comportamientos, por lo que cuestionó que esa tecnología no se utilice con la misma eficacia para proteger a las personas del hostigamiento.

Cuando una periodista teme ser acosada, demandada, despedida o incluso asesinada por contar una historia, la libertad de expresión deja de estar garantizada y la censura comienza a instalarse en todos los espacios de su vida.

Keila Rodríguez Peña

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