Mujeres agricultoras: la brecha de género también se siembra en el campo

Con AlasMedio Ambiente

Reconocer el trabajo de las mujeres agricultoras y pastoras ayuda a derrumbar brechas, brindar oportunidades y erradicar la discriminación de género.

Las mujeres agricultoras y pastoras sostienen buena parte de las actividades relacionadas con la alimentación, el cuidado de la tierra y las economías rurales, pero continúan enfrentando desigualdades y discriminación de género que limitan su participación y desarrollo.

Su trabajo no se reduce a las labores productivas: son líderes, emprendedoras y agentes de cambio dentro de sus familias y comunidades, además de desempeñar un papel en la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad.

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2026, un año para reconocer su trabajo

Las Naciones Unidas declararon 2026 como el Año Internacional de las Mujeres Agricultoras, con el objetivo de reconocer sus contribuciones a los sistemas alimentarios, las economías rurales y la gestión ambiental, pero también de visibilizar las desigualdades estructurales que enfrentan.

Este año coincide con el Año Internacional de los Pastizales y de los Pastores, con el que se busca reconocer a quienes contribuyen al cuidado de estos ecosistemas.

Ambas conmemoraciones colocan en el centro la necesidad de fortalecer los medios de vida de las comunidades rurales y avanzar hacia sistemas alimentarios más inclusivos, resilientes y sostenibles.

Cuando las mujeres participan, cambian las decisiones

La participación de las mujeres en decisiones relacionadas con el gasto familiar y las actividades agrícolas se ha asociado con un mayor bienestar en los hogares, dietas más saludables y mejores oportunidades educativas.

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También puede favorecer una mayor diversidad en la producción agrícola, además de abrir espacios para que otras mujeres y niñas puedan verse como líderes, emprendedoras y generadoras de ingresos.

Pero para que esa participación sea efectiva, no basta con reconocer su trabajo: es necesario garantizar sus derechos y capacidad de decisión.

Conocimientos que pasan de generación en generación

Las mujeres también cumplen un papel importante en la conservación y transmisión de conocimientos tradicionales, ancestrales e indígenas relacionados con la tierra, el agua, las semillas y la biodiversidad.

Estos saberes permiten mantener prácticas que buscan proteger los recursos naturales y pueden transmitirse a las nuevas generaciones como parte de una responsabilidad colectiva frente al territorio.

Organizarse también es una forma de avanzar

La creación de cooperativas, asociaciones de ahorro y crédito, grupos de agricultoras y redes de mentoría permite a las mujeres compartir conocimientos, acceder a recursos, construir mercados y fortalecer su participación en la toma de decisiones.

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Juliet Laverley

La organización colectiva también puede contribuir a mejorar la seguridad de los ingresos y aumentar la capacidad de las comunidades para enfrentar crisis económicas y climáticas.

Para Juliet Laverley, directora de la cooperativa de agricultoras Ma Nyande, en Sierra Leona, acompañar a mujeres jóvenes, viudas, madres solteras y sobrevivientes de situaciones difíciles le ha permitido observar cómo algunas pasaron de mantener sus aspiraciones en silencio a convertirse en agricultoras y líderes de cooperativas.

Cerrar la brecha de género en el campo, por ello, no implica únicamente reconocer cuánto producen las mujeres. Significa garantizar que puedan decidir, acceder a recursos, organizarse y ejercer plenamente sus derechos en los espacios donde también se construye el futuro de la alimentación y del territorio.

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