¿Por qué todavía no podemos saber cuándo ocurrirá un terremoto?

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Los terremotos pueden detectarse, estudiarse y calcularse en términos de riesgo, pero todavía no se puede determinar el día, la hora y el lugar exactos en que ocurrirá uno. Los sismólogos mencionan que el principal obstáculo está bajo tierra: no es posible conocer con precisión el momento en que la tensión acumulada en una falla terminará por liberarse.

Cada año, el Centro Nacional de Información sobre Terremotos del Servicio Geológico de Estados Unidos detecta y localiza alrededor de 20 mil sismos en el mundo, un promedio de unos 55 al día. Algunos pasan desapercibidos, pero otros pueden provocar graves daños y pérdidas humanas.

La tensión que se acumula bajo tierra

Un terremoto ocurre cuando la tensión que se acumula por el movimiento de las placas tectónicas termina liberándose de forma repentina a lo largo de una falla geológica.

Antonio Morales Esteban, profesor de Ingeniería del Terreno de la Universidad de Sevilla explica que para hacer una predicción exacta habría que conocer tres cosas: dónde ocurrirá el terremoto, qué magnitud tendrá y, sobre todo, en qué momento sucederá. Las dos primeras pueden estimarse en algunos casos, pero el instante exacto sigue siendo imposible de determinar.

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Se pueden estudiar las fallas, conocer su tamaño, la velocidad con la que se desplazan y calcular qué magnitud máxima podrían generar. También existen datos sobre la frecuencia con la que ocurren grandes terremotos en determinadas zonas. El problema es que saber que una falla acumula tensión no significa saber cuándo esa tensión llegará a su límite.

¿Entonces existen zonas donde se espera un sismo?

Sí, pero eso tampoco significa que pueda ponerse una fecha en el calendario.

En regiones con una fuerte actividad sísmica, se pueden notar periodos de recurrencia y zonas conocidas como lagunas sísmicas, donde durante mucho tiempo no se ha liberado la energía acumulada. Esto permite calcular riesgos a largo plazo, aunque el margen de incertidumbre puede ser de varios años.

Por eso, afirmar que una zona podría registrar un gran terremoto no es lo mismo que asegurar que ocurrirá un día determinado.

El problema está en lo que no podemos observar

Las fallas geológicas pueden extenderse durante decenas o cientos de kilómetros y tienen estructuras complejas, con distintos materiales y niveles de resistencia. Para predecir el momento exacto de un sismo, sería necesario conocer la tensión acumulada y la resistencia del material en cada punto de la falla, algo que la tecnología aún no permite medir.

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Arturo Belmonte, especialista en sismología del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción, también explica que no es posible observar directamente lo que ocurre a las grandes profundidades donde se producen estos sismos. Gran parte de lo que se conoce sobre ellos se obtiene a partir del estudio de las ondas sísmicas.

¿Los animales pueden avisar antes de un terremoto?

Se han difundido numerosas historias sobre perros, aves u otros animales que cambian su comportamiento antes de un sismo. Sin embargo, hasta ahora no existe una relación comprobada que permita utilizar esas conductas como una señal confiable.

También se han estudiado posibles cambios en gases, como el radón, o variaciones en la actividad eléctrica y pequeños movimientos previos. El problema es que estas señales no aparecen siempre antes de un terremoto y, pueden presentarse sin que después ocurra un gran sismo.

La inteligencia artificial tampoco puede ponerles fecha

Actualmente, la IA se ha usado para analizar grandes cantidades de datos e identificar patrones que podrían ayudar a comprender mejor lo que ocurre antes de un terremoto.

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Pero encontrar patrones o calcular probabilidades no equivale a hacer una predicción exacta. Sismólogos consideran que estas herramientas pueden expandir el conocimiento sobre las fallas y los fenómenos sísmicos, pero aún no podrán afirmar que un terremoto ocurrirá en una fecha y hora determinadas.

Si no podemos predecirlos, ¿qué queda?

La imposibilidad de saber con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto hace que la prevención siga siendo una de las principales herramientas para reducir sus consecuencias.

Los estudios del peligro sísmico, los sistemas de alerta temprana y las normas de construcción pueden hacer una diferencia importante cuando ocurre un sismo.

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