Lactancia materna: educar para normalizar
Aunque la lactancia materna es reconocida como la forma de alimentación más completa para los primeros meses de vida, todavía enfrenta barreras culturales, laborales y sociales que limitan su práctica.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, hablamos sobre educar para normalizar y construir entornos que permitan a las mujeres y personas lactantes ejercer este derecho sin estigmas ni obstáculos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, la recomendación es iniciar la lactancia durante la primera hora después del nacimiento, mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses y continuarla, junto con alimentos complementarios adecuados, hasta los dos años o más.
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México aún está lejos de la meta
Las cifras muestran que México tiene importantes desafíos; según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022, retomada por UNICEF México, solo el 34.2 % de los bebés menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva, porcentaje inferior a la meta internacional del 50 % que impulsó la Asamblea Mundial de la Salud y aún distante del objetivo global del 60 % para 2030.
Para UNICEF México, esto significa que dos de cada tres bebés dejan de recibir de manera exclusiva leche materna antes de los seis meses, muchas veces debido al uso temprano de fórmulas, otros líquidos o alimentos.
Normalizar, no juzgar
Amamantar no debe verse como un acto privado o incómodo; debe ser entendido como una práctica natural que requiere información, apoyo familiar, espacios adecuados y políticas que permitan compatibilizar la crianza con la vida cotidiana.
Mujeres y personas gestantes deben sentirse cómodas y libres de amamantar sin temor a juicios por hacerlo. Alimentar a un bebé es un acto natural y necesario.
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Además de aportar todos los nutrientes durante los primeros seis meses de vida, la leche materna contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los bebés contra enfermedades infecciosas, como diarreas y neumonías.
La OMS indica que los niños amamantados presentan menor riesgo de desarrollar sobrepeso, obesidad y diabetes en etapas posteriores de la vida. En las madres, la lactancia se asocia con una reducción del riesgo de cáncer de mama y de ovario.

Por su parte, UNICEF México destaca que iniciar la lactancia durante la primera hora de vida puede reducir la mortalidad neonatal en un 22 %, además de representar un ahorro económico para las familias al disminuir el gasto en fórmulas infantiles, biberones, consultas médicas y medicamentos.
Responsabilidad compartida
Lactancia no depende únicamente de la madre o persona gestante. La OMS, UNICEF y la Secretaría de Salud han insistido en que los sistemas de salud, los centros de trabajo, las familias y la sociedad deben generar condiciones que faciliten esta práctica mediante licencias de maternidad, espacios de lactancia, asesoría profesional y campañas de información.
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Educar para normalizar la lactancia materna implica brindar información basada en evidencia y transformar las actitudes sociales para que amamantar sea visto como una práctica natural y apoyada.
Estas son algunas de las principales estrategias respaldadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y la Secretaría de Salud de México:
- Informar desde el embarazo. La educación prenatal debe incluir cómo iniciar la lactancia, técnicas de agarre, posiciones para amamantar, extracción y conservación de la leche, así como la resolución de problemas frecuentes, como el dolor o la baja producción percibida.
- Capacitar al personal de salud. Médicos, enfermeras y parteras necesitan formación actualizada para ofrecer asesoría basada en evidencia y evitar recomendaciones que favorezcan el uso innecesario de fórmulas infantiles.
- Involucrar a la familia. Parejas, abuelos y otros cuidadores pueden aprender cómo apoyar a la madre con las tareas del hogar, el cuidado del bebé y el acompañamiento emocional, en lugar de presionarla para suspender la lactancia.
- Hablar del tema en las escuelas. Incluir contenidos sobre lactancia materna, nutrición infantil y desarrollo temprano en programas educativos ayuda a eliminar estigmas desde edades tempranas y a entender que amamantar forma parte del ciclo natural de la vida.
- Crear espacios de trabajo favorables. Difundir entre empleadores y trabajadores la importancia de contar con salas de lactancia, tiempos para la extracción de leche y condiciones que permitan continuar la lactancia tras el regreso al empleo.
- Combatir mitos con información científica. Algunas creencias, como que “la leche materna deja de alimentar después de unos meses” o que “las madres con pechos pequeños producen menos leche”, carecen de sustento científico. Las campañas educativas deben abordar estas ideas con evidencia.
- Normalizar la lactancia en espacios públicos. Mostrarla en campañas de comunicación, materiales educativos y actividades comunitarias contribuye a reducir la estigmatización y favorece que las mujeres puedan amamantar sin temor a críticas.
- Promover grupos de apoyo. La Secretaría de Salud, hospitales acreditados como Amigos del Niño y de la Niña y organizaciones civiles ofrecen asesoría y acompañamiento entre madres, lo que mejora la continuidad de la lactancia.
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Normalizar la lactancia materna es un asunto de salud pública y de derechos, donde la información basada en evidencia y el apoyo social son fundamentales para que cada mujer y persona lactante pueda elegir cómo alimentar a su hijo o hija en un entorno libre de prejuicios.
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