¿Y si vieras colores que otras personas no pueden distinguir? La ciencia explica por qué ocurre

Salud y Sexualidad

Investigaciones de universidades en Reino Unido y Estados Unidos revelan que algunas mujeres biológicas podrían percibir una mayor variedad de colores gracias al tetracromatismo, una condición relacionada con la presencia de un cuarto tipo de célula en la retina.

¿Por qué algunas personas aseguran que un mismo objeto tiene tonos que otras simplemente no logran distinguir? Aunque parezca una diferencia de percepción o incluso de imaginación, se ha encontrado que, en algunos casos, existe una explicación biológica detrás de esa experiencia.

Se trata del tetracromatismo, una condición poco común que podría permitir a algunas mujeres biológicas percibir una gama más amplia de colores gracias a la presencia de un cuarto tipo de célula fotorreceptora en la retina.

Un cuarto cono que cambia la forma de percibir el color

La mayoría de las personas posee tres tipos de células conocidas como conos, responsables de captar distintas longitudes de onda de la luz asociadas con los colores rojo, verde y azul. La información que estas células envían al cerebro permite construir la amplia variedad de colores que vemos.

Solo que algunas personas cuentan con un cuarto tipo de cono. De acuerdo con la Universidad de Newcastle, en Reino Unido, esta variante genética, conocida como tetracromatismo retiniano, podría ofrecer una mayor sensibilidad para distinguir tonalidades muy similares entre sí.

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Los genes relacionados con la percepción del rojo y el verde se encuentran en el cromosoma X, por lo que esta característica se presenta principalmente en mujeres biológicas, quienes poseen dos cromosomas X. Investigaciones de esa universidad estiman que alrededor del 12 % de las mujeres podrían tener el potencial genético para desarrollar esta condición.

Tener el potencial no significa ver más colores

Contar con un cuarto tipo de cono no garantiza que una persona perciba más colores que el resto.

La neurocientífica visual Jenny Bosten, de la Universidad de Sussex, explica que existe una diferencia entre poseer la variante genética y desarrollar un tetracromatismo funcional, es decir, que el cerebro sea capaz de interpretar esa información adicional para distinguir nuevas tonalidades.

Asimismo, la investigadora Kimberly A. Jameson, de la Universidad de California en Irvine, encontró que mujeres con cuatro tipos de conos eran capaces de dividir el espectro cromático en un mayor número de tonalidades que quienes tienen visión tricromática.

¿Cómo saber si una persona podría ser tetracrómata?

Aunque en internet circulan numerosas pruebas que prometen identificar esta condición, advierte que ninguna pantalla puede confirmar si una persona es tetracrómata.

La razón es sencilla: los teléfonos, computadoras y televisores reproducen imágenes utilizando únicamente tres canales de color rojo, verde y azul, por lo cual no pueden mostrar las diferencias que una persona con esta condición podría percibir en la vida real.

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Los expertos señalan que algunas pistas pueden ser notar diferencias de color que otras personas no observan, sentir una mayor sensibilidad a ciertos tipos de iluminación LED o fluorescente, o tener antecedentes familiares de alteraciones en la visión cromática.

Sin embargo, el diagnóstico solo puede realizarse mediante estudios especializados que incluyen pruebas genéticas y evaluaciones de laboratorio.

Siguen las preguntas

El tetracromatismo continúa siendo objeto de investigación y aún existen preguntas sobre la forma en que el cerebro procesa esa información adicional.

Una de las personas más conocidas con esta condición es la artista australiana Concetta Antico, quien descubrió que veía más tonalidades que sus propios estudiantes cuando enseñaba pintura. Posteriormente, estudios genéticos confirmaron que posee la variante asociada con el tetracromatismo.

Para la artista, dedicar miles de horas a observar y mezclar colores también pudo haber contribuido a desarrollar esa capacidad. No obstante, la comunidad científica continúa investigando si la práctica puede potenciar esa percepción o si depende únicamente de factores biológicos.

El tetracromatismo recuerda que no todas las personas perciben el mundo exactamente de la misma forma.

Mientras la mayoría observa los mismos colores, algunas mujeres podrían distinguir matices que para el resto pasan completamente desapercibidos.

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