Mientras el Mundial acaparaba la atención, 11 periodistas fueron agredidas por hacer su trabajo

México

Un informe de CIMAC documentó agresiones físicas, sexuales, detenciones arbitrarias y bloqueos informativos contra mujeres periodistas durante la cobertura del Mundial 2026.

El Mundial 2026 dejó imágenes de estadios llenos, celebraciones y miles de personas siguiendo el torneo. Sin embargo, fuera de la cancha también hubo otra historia: mujeres periodistas que fueron agredidas mientras cubrían protestas, operativos de seguridad y actividades relacionadas con la competencia.

Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC) documentó 11 agresiones contra mujeres periodistas entre el 11 de junio y el 19 de julio. Nueve ocurrieron en la Ciudad de México, sede principal del torneo, y dos más en Jalisco.

Las protestas fueron el escenario más riesgoso

Más de la mitad de las agresiones se registraron durante manifestaciones. El resto ocurrió mientras las periodistas realizaban coberturas en partidos o durante operativos policiales.

El seguimiento identifica casos de uso desproporcionado de la fuerza pública, agresiones físicas, violencia sexual, bloqueo informativo, detenciones arbitrarias, daños a equipo de trabajo y actos de estigmatización contra las comunicadoras.

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La mayoría de los casos involucró a personas funcionarias públicas

De acuerdo con la información del CIMAC, ocho de las 11 agresiones fueron cometidas por personas servidoras públicas, principalmente por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

Asimismo se registraron agresiones cometidas por civiles, usuarios de redes sociales e incluso por otro periodista.

Informar no debería convertirse en un riesgo

Para CIMAC, los despliegues de seguridad y las manifestaciones se mantienen como algunos de los espacios más peligrosos para las mujeres periodistas.

Todos estos datos muestran que, incluso durante uno de los eventos deportivos más importantes del mundo, ejercer el periodismo sigue representando un riesgo para muchas comunicadoras, quienes además enfrentan formas de violencia relacionadas con su género mientras realizan su trabajo.

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