Japón cierra la puerta a una emperatriz y apuesta por “adoptar” herederos para salvar la monarquía

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Japón aprobó una reforma histórica a su Ley de la Casa Imperial que busca garantizar la continuidad de la monarquía más antigua del mundo mediante la readmisión de antiguos miembros varones de la familia imperial, pero mantiene intacta la prohibición para que una mujer pueda convertirse en emperatriz, una decisión que contrasta con la opinión mayoritaria de la población.

La modificación, aprobada este 17 de julio por el Parlamento japonés, representa el primer cambio importante a esta legislación desde su entrada en vigor en 1947.

La nueva norma permitirá reincorporar a hombres pertenecientes a antiguas ramas colaterales de la familia imperial, quienes dejaron de formar parte de la Casa Imperial tras la Segunda Guerra Mundial y desde entonces han vivido como ciudadanos comunes. Para ser readmitidos deberán ser mayores de 15 años, solteros, y sus futuros descendientes podrán formar parte de la línea de sucesión al Trono del Crisantemo.

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La reforma fue impulsada por el gobierno encabezado por la primera ministra Sanae Takaichi, la primera mujer en ocupar ese cargo en Japón, aunque su administración mantiene el criterio de que solo los hombres pueden heredar el trono imperial.

Una monarquía con cada vez menos herederos

La decisión llega en un contexto de creciente preocupación por el futuro de la familia imperial. Actualmente, solo existen tres posibles sucesores del emperador Naruhito, de 66 años: su hermano, el príncipe heredero Akishino; el hijo de este, el príncipe Hisahito, de 19 años y único integrante masculino de la generación más joven; y el príncipe Hitachi, tío del emperador, de 90 años.

Si Hisahito no tuviera un hijo varón, la nueva legislación permitiría que un descendiente masculino de alguno de los miembros readmitidos heredara el trono.

La mayoría apoya una emperatriz

La reforma, sin embargo, avanza en sentido contrario a la opinión pública.

Una encuesta del Mainichi Shimbun reveló que más del 70 % de la población respalda la posibilidad de que una mujer sea emperatriz, mientras que el 40 % también apoya una sucesión por línea materna.

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Otro sondeo del Asahi Shimbun mostró que el 72 % de los japoneses está a favor de modificar las reglas para permitir que las mujeres accedan al trono.

En contraste, solo el 23 % de los encuestados apoyó que los descendientes de miembros readmitidos de la familia imperial puedan convertirse en emperadores.

Críticas por mantener una sucesión exclusivamente masculina

El especialista en el sistema imperial japonés y profesor de la Universidad de Nagoya, Hideya Kawanishi, consideró que la decisión responde a la intención de los sectores conservadores de preservar una línea de sucesión exclusivamente masculina.

Según el académico, esta postura ignora el respaldo social a una reforma más amplia y refleja la influencia de sectores que mantienen una visión tradicional sobre la monarquía y el papel de las mujeres dentro de la institución imperial.

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