Hepatitis: cinco tipos, un mismo riesgo y una amenaza especial para las mujeres embarazadas

Salud y Sexualidad

Aunque todas afectan al hígado, no todas las hepatitis virales se transmiten de la misma manera ni representan el mismo nivel de riesgo.

De los cinco tipos conocidos de hepatitisA, B, C, D y E—, dos son responsables de la mayoría de los casos de cirrosis, cáncer de hígado y muertes asociadas a esta enfermedad, mientras que una puede resultar especialmente peligrosa durante el embarazo.

¿Cuáles son los cinco tipos de hepatitis?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis es una inflamación del hígado causada, en la mayoría de los casos, por virus. Existen cinco tipos principales:

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  • Hepatitis A (VHA): Se transmite principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados. Generalmente provoca una infección aguda y la mayoría de las personas se recupera por completo sin desarrollar enfermedad crónica. Existe una vacuna eficaz para prevenirla.
  • Hepatitis B (VHB): Se contagia por contacto con sangre, fluidos corporales, relaciones sexuales sin protección o de madre a hijo durante el parto. Puede convertirse en una infección crónica, aumentando el riesgo de cirrosis y cáncer hepático. También cuenta con una vacuna altamente efectiva.
  • Hepatitis C (VHC): Se transmite principalmente por contacto con sangre infectada, como el uso compartido de agujas o procedimientos médicos inseguros. En muchos casos evoluciona hacia una infección crónica, aunque actualmente puede curarse con tratamiento antiviral.
  • Hepatitis D (VHD): Solo puede presentarse en personas que ya tienen hepatitis B, ya que necesita ese virus para multiplicarse. La coinfección incrementa el riesgo de daño hepático grave.
  • Hepatitis E (VHE): Al igual que la hepatitis A, suele transmitirse por agua contaminada. En la mayoría de las personas provoca una infección aguda, pero puede tener consecuencias mucho más graves en ciertos grupos.

¿Cuál representa un mayor riesgo para las mujeres?

La evidencia científica indica que ningún tipo de hepatitis afecta exclusivamente a las mujeres; sin embargo, la hepatitis E representa un riesgo significativamente mayor durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre.

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La OMS advierte que la infección por hepatitis E en mujeres embarazadas puede evolucionar hacia hepatitis fulminante, con un mayor riesgo de insuficiencia hepática, complicaciones obstétricas e incluso muerte materna y fetal. Por ello, las embarazadas constituyen uno de los grupos prioritarios para la prevención y detección oportuna.

Por otra parte, la hepatitis B también merece especial atención en mujeres embarazadas, ya que puede transmitirse al bebé durante el parto. La detección prenatal y la vacunación del recién nacido reducen de forma importante el riesgo de transmisión.

Las más peligrosas a largo plazo

Aunque la hepatitis E supone un mayor peligro durante el embarazo, la OMS señala que las hepatitis B y C son las más preocupantes desde el punto de vista de la salud pública, debido a que pueden permanecer durante años sin presentar síntomas y convertirse en enfermedades crónicas.

Actualmente, se estima que 304 millones de personas viven con hepatitis B o C en el mundo. Juntas provocan alrededor de 1.3 millones de muertes cada año, principalmente por cirrosis y cáncer de hígado.

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La prevención sigue siendo la mejor herramienta

Especialistas recomiendan mantener al día los esquemas de vacunación contra las hepatitis A y B, consumir agua potable, extremar las medidas de higiene, evitar compartir objetos punzocortantes o agujas y realizarse pruebas de detección cuando existan factores de riesgo o durante el embarazo.

La detección temprana y el acceso oportuno al tratamiento continúan siendo las principales herramientas para disminuir las complicaciones y avanzar hacia la meta de eliminar las hepatitis virales como problema de salud pública.

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