Playa Paraíso

Vivía en el Mar Caribe, se llamaba Morita, era un pez ángel color amarillo con negro. El banco de peces al que pertenecía andaba en busca de un arrecife lejos de la basura que los turistas solían arrojar en sus aguas cristalinas. Pero a Morita le gustaba escaparse del grupo para esconderse entre los arrecifes y jugar con los desechos. Hasta que un día, la diversión terminó. Morita quedó atrapado dentro de un pañal. Trató de librarse, pero el gel se adhirió más a su cuerpecillo. Quiso quitárselo nadando en círculos y agitando su cola lo más rápido que pudo hacerlo, sin lograrlo. Luego lo intentó con las púas del erizo, pero no lo consiguió. Así que tuvo que pensar en cómo iba a explicar la presencia de ese objeto en el que estaba envuelto. Para no delatarse por haber ido al basurero, dijo que era un traje de camuflaje. Sin embargo, cuando empezaron a caérselas las escamas, no le quedó más que confesar la verdad. Al enterarse el cardumen del daño le causó a Morita la basura, y apelando a su derecho territorial, organizaron una gran cruzada para recuperar su lugar sagrado, con el fin de devolver a la playa todos los desechos que los humanos habían arrojado en su hábitat. Semanas después, las noticias informaron: “Playa Paraíso, dejó de recibir vacacionistas por ser una de las playas más sucias del país”. Los peces volvieron a disfrutar del lugar que desde siempre les había pertenecido.
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