Red de abuso en Telegram: condena en Alemania revela violencia organizada contra mujeres

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Telegram fue el medio por el cual un hombre compartió con al menos otros ocho como sometió y abusó de su vecina en Alemania.

Un tribunal en Múnich, Alemania, condenó a Zhongyi J., un estudiante chino de 27 años, a 11 años y tres meses de prisión tras declararlo culpable de dos cargos de intento de asesinato y siete de violación con agravantes, en un caso que ha expuesto una red de agresiones sexuales organizadas a través de Telegram.

Durante el juicio, el acusado admitió: “Sé que hice algo terrible”, mientras que el juez calificó los hechos como “actos monstruosos” y advirtió que el caso representa un “terreno jurídico desconocido”.

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Meses de abuso con sedantes y anestésicos

La Fiscalía acreditó que Zhongyi J. drogó y violó a su vecina en al menos siete ocasiones entre febrero y diciembre de 2024, utilizando sedantes y anestésicos en dosis potencialmente mortales.

El caso ha sido comparado con el de Dominique Pelicot en Francia, por el carácter sistemático y prolongado de los abusos, así como por el uso de sustancias químicas para someter a la víctima.

Un grupo en Telegram que organizaba violaciones

La investigación reveló que el acusado formaba parte de un grupo de chat llamado “German Driving School”, integrado por ocho hombres, en su mayoría ciudadanos chinos residentes en Alemania.

En ese espacio digital, los participantes intercambiaban instrucciones para drogar a mujeres, discutían dosis, métodos y compartían fotografías y videos de las agresiones.

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El lenguaje utilizado evidenciaba un alto grado de deshumanización: términos como “buscar un coche” se referían a encontrar víctimas; “combustible” o “aceite” a los sedantes; y las mujeres eran denominadas “cerdos muertos”.

Más implicados, más víctimas

Las autoridades investigan a otros integrantes del grupo, entre ellos Dapeng Z., señalado como cabecilla y detenido en Fráncfort, acusado de drogación, violación y registro de los abusos.

Otro miembro, Tong Z., estudiante en Berlín, fue condenado en agosto de 2025 por violación, además de haber grabado en secreto a varias mujeres mediante cámaras ocultas.

Las víctimas identificadas, en su mayoría mujeres chinas, mantenían con los agresores relaciones de pareja, laborales o de confianza, y muchas no supieron lo ocurrido hasta ser contactadas por la policía.

Chats que normalizan la violencia

Especialistas advierten que estos espacios digitales refuerzan dinámicas de violencia misógina. La psicóloga Charlotte Hirz, del centro LARA en Berlín, señaló que la interacción en estos grupos potencia la deshumanización y la normalización de la agresión.

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Investigaciones del equipo STRG_F de la cadena pública alemana NDR documentaron la existencia de grupos con miles de miembros, donde se comparten métodos para cometer agresiones sexuales y contenido explícito de los abusos.

Vacíos legales y debate en curso

El caso también ha reabierto el debate sobre los vacíos legales en Alemania, donde la posesión o visualización de agresiones sexuales reales no siempre constituye delito, ni basta con pertenecer a estos grupos para ser procesado.

La ministra de Justicia, Stefanie Hubig, ha planteado reformas para tipificar como delito la distribución de este tipo de imágenes, dentro de un paquete más amplio de cambios legislativos.

Durante la sentencia, el juez fue contundente: “Esto no es un fenómeno chino o francés, sino también alemán. Es global”.

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El caso expone una red criminal, un patrón amplio donde la tecnología, el anonimato y la violencia de género convergen en un escenario que desafía tanto a la justicia como a la sociedad.

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