Voz contra el olvido: Carmela Juárez exige ser reconocida como víctima tras violencia química

Familia y BienestarMéxico

La falta de reconocimiento institucional mantiene en el desamparo a Carmela Juárez, mujer que sobrevivió a un ataque que destruyó por completo a su familia.

Carmela Juárez, una mujer de 41 años de edad, enfrenta una batalla diaria contra las secuelas físicas y la indiferencia de las autoridades gubernamentales. En el año 2023, la afectada sufrió quemaduras graves en todo su cuerpo y rostro tras un incendio provocado de manera intencional por su expareja.

El atentado ocurrió mientras la víctima dormía en su hogar acompañada de su suegra y sus dos pequeñas hijas, quienes lamentablemente perdieron la vida.

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El calvario médico y las secuelas de una agresión desatendida

A raíz del ataque con sustancias e fuego, la sobreviviente ha tenido que someterse a dolorosos tratamientos especializados y terapias de rehabilitación cutánea.

El proceso médico incluye el uso de técnicas clínicas avanzadas y aparatología especializada para intentar recuperar la movilidad y flexibilidad de su piel.

A pesar de la gravedad de sus lesiones y de la naturaleza del crimen, el andamiaje legal del Estado mexicano se niega a otorgarle el estatus formal de víctima.

Esta omisión administrativa le impide acceder de forma integral a los fondos de reparación del daño, asistencia psicológica y subsidios médicos que por derecho le corresponden.

La agresión, catalogada dentro de la denominada violencia química, evidencia los enormes vacíos legislativos que existen para proteger a las mujeres que logran sobrevivir.

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Exigencia de una reparación frente a la impunidad burocrática

Aunque existen personas señaladas y bajo procesos penales por la autoría intelectual y material de la agresión, la afectada califica el proceso como una justicia incompleta.

Para la sobreviviente, el castigo a los responsables no es suficiente si el aparato gubernamental no garantiza un respaldo económico y médico definitivo.

Colectivos de derechos humanos y redes de apoyo a víctimas de ataques con sustancias químicas se han sumado activamente a la exigencia de Carmela Juárez.

La demanda principal se centra en que las fiscalías y comisiones de atención reconozcan de manera oficial el impacto diferenciado de la violencia química en el país.

Garantizar una vida digna y el acceso continuo a la salud para las sobrevivientes es una deuda histórica que las instituciones públicas no pueden seguir postergando.

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