“Eso no duele”: el sesgo médico que retrasa diagnósticos en mujeres

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Las mujeres enfrentan problemas económicos, físicos y estructurales para cuidar de su salud, así como la falta de validación y credibilidad a sus síntomas y dolor.

Eso no duele”, “seguro es estrés”, “es ansiedad” o “aguanta, es normal”: frases como estas forman parte de las experiencias que muchas mujeres reportan al buscar atención médica y enfrentar síntomas que, en numerosos casos, tardan años en recibir un diagnóstico correcto.

El sesgo de género en la atención sanitaria, es un fenómeno que influye en la forma en que se interpretan los síntomas, se solicitan estudios médicos y se asignan tratamientos. Una revisión publicada por la revista científica MUSAS señala que el sistema médico históricamente ha utilizado al cuerpo masculino como referencia universal, lo que ha generado diferencias en el diagnóstico y atención de enfermedades en mujeres.

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El problema no se limita a una especialidad médica

Investigaciones sobre dolor torácico, enfermedades cardiovasculares, dolor pélvico crónico, fibromialgia, endometriosis y migraña muestran patrones recurrentes: síntomas minimizados, diagnósticos tardíos o atribución de molestias físicas a causas emocionales o psicológicas.

En el caso de la migraña, la Organización Mundial de la Salud la reconoce como una de las enfermedades más discapacitantes. Sin embargo, continúa siendo una condición frecuentemente trivializada pese a afectar mayoritariamente a mujeres. Datos difundidos por El País señalan que entre el 70 y 80 por ciento de quienes viven con migraña son mujeres, muchas de las cuales enfrentan retrasos diagnósticos y minimización de síntomas.

Algo similar ocurre con padecimientos como la vulvodinia, la endometriosis o la fibromialgia, donde pacientes han denunciado durante años sentirse “no creídas” dentro de los consultorios. Un estudio retomado por Cadena SER sobre fibromialgia evidenció la persistencia de prejuicios sanitarios hacia personas con esta enfermedad, que afecta principalmente a mujeres.

Impacto en los tiempos de atención

Publicaciones de Gaceta Sanitaria advierten que el sesgo de género influye desde el proceso diagnóstico hasta el tratamiento, ya que si una enfermedad no se identifica oportunamente, disminuyen las posibilidades de recibir atención adecuada.

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Además del retraso médico, las consecuencias suelen extenderse a la vida cotidiana: pérdida de empleo, deterioro emocional, gastos constantes en consultas privadas y desgaste psicológico provocado por tener que demostrar repetidamente que el dolor existe.

Sesgo médico de género

La discusión sobre el sesgo médico hacia las mujeres también ha alcanzado áreas como la investigación farmacéutica y el desarrollo clínico. Durante décadas, numerosos estudios se realizaron principalmente con cuerpos masculinos, situación que derivó en vacíos sobre cómo ciertos medicamentos, síntomas y enfermedades se presentan en mujeres.

Aunque en años recientes el tema ha ganado mayor visibilidad, publicaciones científicas y organismos de salud continúan señalando la necesidad de incorporar una perspectiva de género en salud, no solo en la investigación, sino también en los protocolos clínicos y en la escucha médica cotidiana.

Las desigualdades estructurales, institucionales, sociales y económicas impactan a las mujeres en su salud.

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