Denuncias falsas: arma de la violencia vicaria contra las mujeres
El 88% de las víctimas de violencia vicaria enfrentan acusaciones infundadas que las someten a una doble victimización.
En el marco del Día Mundial de las Denuncias Falsas, es crucial arrojar luz sobre una problemática que afecta profundamente a las mujeres en México: el uso de denuncias falsas como herramienta de violencia vicaria. Esta forma de violencia de género se caracteriza por el uso de los hijos o hijas como medio para dañar a la madre, generando un sufrimiento psicoemocional significativo.
Según el Frente Nacional contra la Violencia Vicaria, el 88% de las mujeres que forman parte de este movimiento han sido objeto de denuncias penales falsas por parte de sus agresores. Estas acusaciones infundadas no solo buscan desacreditar a las víctimas, sino también prolongar su sufrimiento y obstaculizar su acceso a la justicia. En algunos casos, las mujeres han sido encarceladas injustamente.
La Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración ha documentado que, en al menos el 86% de los casos, el agresor amenaza a la mujer con hacerle daño a través de sus hijos e hijas. Estas amenazas se materializan en acciones legales que buscan despojar a las madres de su custodia, afectando gravemente el bienestar de los menores y perpetuando el ciclo de violencia.
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A pesar de la gravedad de esta situación, Chihuahua, Durango y Veracruz aún no han tipificado la violencia vicaria en sus códigos penales, dejando a las víctimas en un vacío legal que favorece la impunidad de los agresores. Esta falta de legislación adecuada dificulta la protección efectiva de las mujeres y niños afectados.
Es imperativo que las autoridades mexicanas reconozcan la violencia vicaria como una forma de violencia de género y adopten medidas legislativas y judiciales para prevenirla y erradicarla. Además, es fundamental proporcionar a las víctimas el apoyo necesario para que puedan acceder a la justicia sin temor a represalias o a ser sometidas a una doble victimización.
Las acusaciones infundadas no son el problema principal, sino una estrategia utilizada para perpetuar la violencia y el control sobre las mujeres.
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