Endometriosis puede tardar hasta 12 años en diagnosticarse

Familia y Bienestar

Millones de mujeres y personas gestantes sufren de endometriosis, enfermedad que puede tardar entre siete y doce años en diagnosticarse.

La endometriosis, una enfermedad crónica que suele permanecer invisible durante años, afecta aproximadamente a 190 millones de mujeres en edad reproductiva en el mundo, es decir, una de cada diez. A pesar de su magnitud, continúa siendo poco comprendida, subdiagnosticada y, en muchos casos, minimizada.

Esta enfermedad se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio fuera del útero, lo que provoca dolor intenso durante la menstruación, hemorragias menstruales abundantes, dolor pélvico crónico, distensión abdominal, náuseas e incluso infertilidad. La zona más frecuente donde aparece es la pelvis, aunque también puede localizarse en otras partes del cuerpo, como el abdomen o el tórax.

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Los síntomas no se limitan al dolor físico. La endometriosis puede afectar la vida sexual, la defecación y la micción, además de tener consecuencias en la salud mental, al relacionarse con ansiedad, depresión y aislamiento social.

Una enfermedad difícil de detectar

Uno de los mayores problemas es el retraso en el diagnóstico. En promedio, pueden pasar entre 4 y 12 años desde que aparecen los primeros síntomas hasta que se confirma la enfermedad.

El diagnóstico suele apoyarse en ecografías, resonancias magnéticas y, en algunos casos, cirugía laparoscópica, un procedimiento que permite observar directamente el tejido afectado. También se están desarrollando nuevas pruebas diagnósticas, como análisis de sangre, evaluaciones simplificadas de síntomas y autoanálisis de saliva o sangre menstrual, con el objetivo de detectar la enfermedad en etapas más tempranas.

La diversidad de síntomas complica aún más el panorama: algunas personas presentan dolor severo sin saber su causa, mientras que otras pueden tener endometriosis sin manifestaciones evidentes.

Sin cura, pero con tratamientos para controlar el dolor

Hasta ahora no existe un tratamiento curativo para la endometriosis. Las terapias se centran en reducir el dolor y controlar la progresión de la enfermedad.

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Entre los tratamientos más utilizados están los antiinflamatorios y analgésicos, así como terapias hormonales, entre ellas anticonceptivos hormonales, progestágenos y análogos de la hormona liberadora de gonadotropinas.

En algunos casos, cuando los medicamentos no funcionan, se recurre a cirugía para eliminar lesiones, adherencias y tejido cicatricial. En situaciones más complejas puede considerarse una histerectomía, aunque incluso este procedimiento no garantiza la desaparición total de los síntomas.

Para quienes desean tener hijos, existen opciones como inducción de la ovulación, inseminación intrauterina o fecundación in vitro.

Impacto en la vida cotidiana

La endometriosis tiene consecuencias que van más allá del ámbito médico. Puede provocar dolor incapacitante, que impide asistir a la escuela o al trabajo, lo que genera pérdidas económicas para las pacientes y sus familias.

Además, se estima que entre el 25 % y el 50 % de las mujeres con infertilidad padecen endometriosis, lo que la convierte en una de las principales causas de infecundidad en el mundo.

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La enfermedad también puede ocasionar deficiencia de hierro por menstruaciones abundantes, fatiga extrema y dificultades en la vida sexual debido al dolor durante las relaciones.

Estigma y desconocimiento

Uno de los obstáculos más persistentes es la normalización del dolor menstrual. En muchos contextos, tanto familiares como sociales y médicos, los síntomas se minimizan, lo que retrasa la búsqueda de atención y el diagnóstico.

Este estigma puede agravar las consecuencias emocionales y sociales de la enfermedad, especialmente cuando el dolor se vuelve crónico y limita la vida diaria.

Un desafío global de salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el impacto de la endometriosis en la salud sexual y reproductiva, la calidad de vida y el bienestar de quienes la padecen. La institución trabaja con centros de investigación y organizaciones internacionales para impulsar mejores métodos de diagnóstico, tratamiento y atención, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso a especialistas y tecnología médica suele ser limitado.

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Mientras la ciencia busca respuestas sobre sus causas —aún desconocidas— y posibles tratamientos curativos, especialistas coinciden en que hablar del dolor menstrual, reconocerlo y diagnosticarlo a tiempo puede marcar una diferencia decisiva en la vida de millones de personas.

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