“Efecto rebote” de Ozempic: pacientes recuperan hasta 60% del peso perdido

Familia y Bienestar

Un año después de suspender medicamentos para adelgazar como Ozempic o Wegovy, muchas personas recuperan en promedio el 60% del peso que habían perdido, aunque posteriormente el llamado “efecto rebote” tiende a estabilizarse, según revela un estudio de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

La investigación, cuyos resultados fueron publicados en la revista científica EClinicalMedicine, advierte que, pese a la recuperación parcial del peso, los pacientes mantienen a largo plazo una reducción aproximada del 25 % del peso perdido durante el tratamiento.

Los medicamentos conocidos como fármacos GLP-1, entre ellos Ozempic y Wegovy, actúan como un “freno biológico” del apetito, ayudando a controlar el azúcar en sangre y reducir el hambre, lo que permite pérdidas de peso de entre 15 y 20 %, de acuerdo con ensayos clínicos previos.

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Sin embargo, al retirar el tratamiento, el organismo reactiva el apetito y puede provocar una recuperación acelerada del peso en los primeros meses.

El estudio detrás de la advertencia

Para analizar qué ocurre cuando se interrumpe la medicación, investigadores de la Universidad de Cambridge revisaron seis ensayos clínicos con datos de 3 mil 200 personas, a quienes se dio seguimiento durante 52 semanas después de dejar los medicamentos.

Los resultados muestran que a las 52 semanas los pacientes habían recuperado el 60 % del peso perdido, mientras que a partir de las 60 semanas el aumento comenzó a estabilizarse.

Esto significa que, aunque el efecto rebote existe, la pérdida de peso no desaparece por completo, ya que los pacientes conservan en promedio un 25 % de la reducción lograda durante el tratamiento.

El investigador Brajan Budini, del Trinity College de la Universidad de Cambridge y coautor del estudio, explicó que el fenómeno está relacionado con la forma en que actúan los medicamentos.

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Medicamentos como Ozempic y Wegovy actúan como frenos en nuestro apetito. Nos sacian antes, y eso hace que comamos menos y que perdamos peso. Cuando las personas dejan de tomarlos, esencialmente están quitando el pie del freno, y esto puede conducir a una rápida recuperación de peso”, señaló.

Hábitos que pueden permanecer

Pese al aumento de peso tras dejar el tratamiento, los científicos consideran que muchas personas no regresan completamente a su peso inicial por diversas razones.

Una de ellas es que los fármacos ayudan a desarrollar hábitos alimenticios más saludables, como porciones más pequeñas o dietas más equilibradas, prácticas que pueden mantenerse incluso después de suspender el medicamento.

Otra hipótesis es que estos tratamientos podrían modificar temporalmente mecanismos hormonales y de control del apetito en el cerebro, generando cambios que persisten durante algún tiempo tras el tratamiento.

El coautor Steven Luo, también del Trinity College, advirtió que pacientes y médicos deben anticipar el riesgo de recuperar peso al suspender los medicamentos.

Es importante que las personas reciban orientación sobre dieta y ejercicio, en lugar de depender únicamente de los fármacos, ya que esto puede ayudar a mantener hábitos saludables cuando dejen de tomarlos”, indicó.

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La preocupación sobre grasa y músculo

Uno de los puntos que más preocupa a los investigadores es la composición corporal tras la pérdida y recuperación de peso.

Diversos estudios indican que entre el 40 y el 60 % del peso perdido durante el tratamiento puede corresponder a masa muscular, lo que plantea dudas sobre qué tipo de tejido se recupera posteriormente.

Si el peso recuperado es desproporcionadamente grasa, los individuos podrían terminar peor que antes en su relación entre masa grasa y masa muscular”, advirtió Budini.

Por ello, los autores del estudio subrayan que los medicamentos adelgazantes no deberían ser la única estrategia, sino que deben acompañarse de cambios sostenidos en alimentación y actividad física.

En términos prácticos, una persona que hubiera perdido el 20 % de su peso durante el tratamiento podría mantener una reducción real cercana al 5 % un año después de suspender la medicación, según los resultados del análisis.

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