Las niñas no deberían ser madres: alerta de género

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En México, miles de niñas se convierten en madres cada año, una realidad que no puede entenderse como maternidad temprana, sino como una forma de violencia contra la infancia.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en 2024 se registraron 7 mil 975 nacimientos de niñas de entre 10 y 14 años, lo que significa que alrededor de 22 menores de edad dieron a luz cada día en el país.

Las cifras forman parte de un fenómeno más amplio: en 2023 hubo más de 101 mil nacimientos de madres de entre 10 y 17 años, lo que refleja que los embarazos en menores siguen siendo un problema persistente de salud pública y derechos humanos.

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Cuando una niña queda embarazada no se trata de una decisión reproductiva, sino de una señal de alerta. En muchos casos, el embarazo infantil está vinculado con violencia sexual, coerción o relaciones desiguales con hombres adultos, lo que agrava la vulneración de derechos de las menores.

Las niñas que se convierten en madres suelen abandonar la escuela, enfrentan mayores riesgos médicos durante el embarazo y ven reducidas sus oportunidades educativas y laborales, lo que perpetúa ciclos de desigualdad y pobreza.

Buscan reconocer el embarazo infantil como violencia de género en Hidalgo

En Hidalgo, el tema ha comenzado a discutirse en el ámbito legislativo y de derechos humanos, reconocer el embarazo infantil como una forma de violencia de género, con el objetivo de visibilizar que una niña embarazada es, en la mayoría de los casos, víctima de abuso o coerción.

La propuesta busca reforzar la obligación de las autoridades de investigar estos casos con perspectiva de género y de protección a la infancia, además de activar mecanismos de atención médica, psicológica y legal para las menores afectadas.

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El debate ocurre en un contexto en el que organismos internacionales y organizaciones civiles insisten en un principio claro: las niñas tienen derecho a la infancia, a la educación y a una vida libre de violencia.

Las niñas no deberían ser madres; deberían estar en la escuela, jugando y creciendo en entornos seguros.

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