Formas de vivir el 8M desde la reflexión, el arte y la colectividad

Ellas Dicen

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es un momento para la memoria, la denuncia y la construcción colectiva. Aunque la marcha es una de las expresiones más visibles, existen múltiples maneras de habitar el 8M desde lo íntimo, lo cultural y lo comunitario.

Claro que también: puedes no hacer algo, estás en tu derecho y está completamente bien.

Aquí algunas opciones de actividades para conmemorar la fecha desde distintos espacios.

Ver documentales, películas, series, sobre las luchas de las mujeres

Organizar una función en casa, en la escuela o en un espacio comunitario puede abrir conversaciones necesarias. Materiales audiovisuales sobre violencia de género, brecha salarial, maternidades, trabajo doméstico no remunerado o movimientos feministas permiten ampliar la mirada y comprender que las luchas actuales tienen raíces históricas.

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Después de la proyección, una charla colectiva ayuda a procesar lo visto y compartir experiencias.

Algunas recomendaciones que te ofrecemos son: El pan de la guerra, Cosas de mujeres, Cometierra y Las Tres Muertes de Marisela Escobedo.

Pintar y crear desde la experiencia propia

El arte es una herramienta política y emocional. Pintar carteles, ilustraciones, murales o crear en un cuaderno puede ser una forma de expresar rabia, esperanza, duelo o resistencia.

Reunirse con amigas para una tarde de pintura convierte el acto creativo en un espacio de acompañamiento y escucha, por supuesto que también puedes hacerlo sola y no necesitas saber dibujar, sólo toma un lienzo y exprésate.

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Declamar poesía y leer en voz alta

La palabra también es territorio. Leer y declamar poesía escrita por mujeres, textos propios o fragmentos de autoras que han marcado la historia del feminismo puede ser un ejercicio de memoria y reivindicación.

Un círculo de lectura o una velada literaria el 8M puede convertirse en un acto simbólico de reconocimiento y sororidad.

Date voz: sabemos que muchas mujeres escriben y no con la intención de publicar, puedes hacerlo íntimo y compartir tus escritos con tus amigas, también puedes grabar un vídeo o crear una publicación para redes: haz lo que te haga sentir cómoda.

Conversar sin prisa

A veces, lo más transformador es sentarse a hablar. Compartir experiencias sobre trabajo, maternidad, relaciones, violencia, sueños o proyectos personales fortalece redes de apoyo.

El 8M también puede ser un día para preguntar: ¿cómo estamos?, ¿qué necesitamos?, ¿qué nos duele?, ¿qué queremos cambiar?

Escucharnos, apoyarnos y comprobar que no estás sola es importante: tú importas.

Marchar y ocupar el espacio público

Para muchas mujeres, la marcha del 8M es un acto de denuncia y visibilización. Salir a las calles implica exigir igualdad, justicia y el fin de las violencias.

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Participar puede hacerse desde distintos niveles: marchando, documentando, apoyando con agua o acompañando a quienes asisten por primera vez.

Marchar es un derecho: ejércelo si así lo deseas.

El 8 de marzo admite múltiples formas de participación, no hay una manera correcta de conmemorar la fecha. Lo esencial es que cada actividad —desde una conversación íntima hasta una movilización masiva— contribuya a mantener viva la conversación sobre los derechos y luchas de las mujeres.

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