“El pan de la guerra”: animación sobre cómo el poder borra a las mujeres
Hablar de “El pan de la guerra” (The Breadwinner) es hablar de una película animada premiada, pero también de una historia que retrata con crudeza cómo el género puede convertirse en una condena.
Dirigida por Nora Twomey y producida por Angelina Jolie, la cinta —estrenada en 2017 y nominada al Premio Óscar a Mejor Película de Animación— adapta la novela homónima de Deborah Ellis, una autora que investigó durante meses en campamentos de refugiados para recoger testimonios reales de mujeres y niñas marcadas por la guerra.
Una niña obligada a desaparecer
La historia sigue a Parvana, una niña afgana de once años que vive en Kabul durante el régimen talibán. Cuando su padre es detenido, la familia queda atrapada en una realidad brutal: las mujeres no pueden salir solas a la calle, no pueden trabajar, no pueden existir en el espacio público sin un hombre que las respalde.
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La solución es tan dolorosa como reveladora: Parvana debe cortarse el pelo, vestirse como niño y asumir la identidad masculina para poder trabajar y alimentar a su familia.
La película expone una verdad incómoda: para sobrevivir, Parvana tiene que dejar de ser mujer ante los ojos de la sociedad. Su inteligencia, su valentía y su capacidad siempre estuvieron ahí; lo único que cambia es la apariencia que le permite acceder al mundo.
La represión como norma
El relato no romantiza la opresión: muestra cómo la madre y la hermana de Parvana quedan confinadas al hogar porque la ley les prohíbe circular sin burka y sin compañía masculina. También retrata cómo otras niñas, como Shauzia, recurren al mismo disfraz para trabajar.

La película deja claro que el control sobre los cuerpos femeninos no es un daño colateral de la guerra: es parte del sistema.
Incluso en sus cambios respecto al libro —como el momento en que Parvana es descubierta por un soldado— la adaptación refuerza la tensión permanente que viven las mujeres bajo un régimen que las castiga por ocupar el espacio público.
Animación con filo político
Producida por el estudio irlandés Cartoon Saloon, la cinta combina una estética delicada con una historia devastadora. Las secuencias animadas alternan entre la realidad áspera y los relatos fantásticos que Parvana inventa, como una forma de resistencia narrativa: contar historias también es una manera de sobrevivir.
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El filme ha sido reconocido en los Premios Annie, los Globos de Oro, los Critics’ Choice Awards y los Premios Óscar, entre otros, pero su verdadero impacto va más allá de los galardones.
Por qué verla
Ver “El pan de la guerra” desde una perspectiva de género implica entender que no es sólo una historia sobre Afganistán ni sobre el pasado. Es un recordatorio de cómo los sistemas autoritarios suelen empezar por restringir la autonomía de las mujeres.
La película plantea una pregunta: ¿Qué pasa cuando la libertad depende del género?
Los derechos de las mujeres siguen siendo frágiles en distintos rincones del mundo, esta animación es una herramienta para visibilizar la represión, la resiliencia y la urgencia de la igualdad.
Actualmente puedes ver la película en Prime Video y YouTube.




