Visibilizar a mujeres para que niñas sepan que también pueden ser científicas
Cada 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha que busca romper barreras históricas y recordar que el acceso equitativo al conocimiento no sólo es un tema de justicia social, sino también una condición indispensable para el desarrollo global.
Esta conmemoración fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de promover la participación plena y equitativa de mujeres y niñas en la ciencia y la tecnología, sectores donde persisten brechas estructurales.
La brecha sigue abierta
A pesar de los avances, los números reflejan que el camino aún es largo. Datos de la ONU revelan que apenas 31.1% de las personas investigadoras en el mundo son mujeres, lo que evidencia una subrepresentación persistente en el ámbito científico.
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El rezago se vuelve más evidente en áreas relacionadas con innovación y tecnología. Por ejemplo, sólo 22% de quienes trabajan en inteligencia artificial son mujeres, mientras que en sectores emergentes como la computación cuántica, menos del 2% de las postulantes a empleos pertenecen al género femenino.
La falta de referentes femeninos visibles continúa siendo una de las principales barreras. La UNESCO advierte que la participación de mujeres y niñas en ciencia es crucial no sólo para el desarrollo tecnológico, sino para la construcción de sociedades más equitativas y sostenibles.
Visibilizar a científicas no se trata únicamente de reconocimiento histórico; implica abrir caminos para que niñas y adolescentes imaginen futuros profesionales posibles. La propia UNESCO señala que impulsar la educación científica femenina fortalece el desarrollo económico, la innovación y la paz social.
Más mujeres en la ciencia, más soluciones para el mundo
Diversos estudios han mostrado que la diversidad en equipos científicos mejora la innovación y la generación de soluciones frente a desafíos globales, como el cambio climático, la salud pública o el desarrollo tecnológico.
Sin embargo, los estereotipos de género y los prejuicios culturales continúan alejando a muchas niñas de estas disciplinas desde edades tempranas.
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Por ello, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia funciona como un recordatorio de que mostrar historias de científicas, abrir espacios educativos y fomentar la curiosidad científica en niñas puede marcar la diferencia entre un sueño descartado y una vocación construida.
Cuando las niñas ven a mujeres liderando investigaciones, desarrollando tecnología o revolucionando la medicina, comprenden que ellas también pueden hacerlo. La visibilidad se convierte entonces en una herramienta para romper estereotipos y ampliar horizontes.




