Archivos Epstein sacuden a Europa: contrastan con el impacto en Estados Unidos
Las recientes revelaciones contenidas en los archivos del fallecido pederasta estadounidense Jeffrey Epstein han desatado una ola de consecuencias políticas en Europa, con renuncias, investigaciones judiciales y escándalos institucionales, mientras que en Estados Unidos el impacto público y político ha sido considerablemente menor, según analistas.
Uno de los casos más recientes involucra a Morgan McSweeney, jefe de Gabinete del primer ministro británico Keir Starmer, quien presentó su renuncia tras asumir la responsabilidad por haber recomendado el nombramiento de Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Estados Unidos, pese a los vínculos de este último con Epstein.
Aunque Mandelson fue destituido en 2025, el escándalo ha escalado hasta poner presión sobre el propio Starmer, quien enfrenta críticas políticas pese a que nunca tuvo contacto con el financista. Mandelson incluso renunció a la Cámara de los Lores, fue expulsado del Consejo Privado del Rey y enfrenta una investigación policial por presuntamente compartir información confidencial con Epstein.
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El escándalo británico forma parte de una tendencia más amplia en el continente europeo. En varios países se han registrado dimisiones, disculpas públicas y apertura de procesos judiciales tras la difusión del nuevo paquete de documentos, compuesto por tres millones de archivos, 180 mil imágenes y 2 mil videos relacionados con el caso.
Entre los episodios más relevantes destaca la salida del expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, de su residencia en el castillo de Windsor, situación vinculada indirectamente al escándalo.
En Noruega, la polémica también alcanzó a la familia real después de revelarse que la princesa Mette-Marit, futura reina, mantuvo correspondencia electrónica con Epstein entre 2011 y 2014, cuando ya eran conocidas sus actividades ilícitas. La princesa emitió un comunicado público ofreciendo disculpas por el daño a la imagen de la Casa Real.
En Francia, las autoridades iniciaron una investigación contra el exministro de Cultura Jack Lang, quien aparece mencionado en al menos 700 ocasiones en los documentos. En Suecia, la funcionaria de Naciones Unidas Joanna Rubinstein renunció tras confirmarse que visitó la isla privada de Epstein en 2012.

Asimismo, en Eslovaquia, el asesor de seguridad nacional Miroslav Lajcak dimitió después de revelarse que mantuvo comunicaciones con el empresario, mientras que en Polonia, el primer ministro Donald Tusk ordenó una investigación sobre posibles vínculos nacionales con el caso.
En contraste, el impacto político en Estados Unidos, donde Epstein cometió varios de sus delitos, ha sido menor. El nombre del presidente Donald Trump aparece más de 6 mil veces en los documentos, aunque no existe acusación judicial en su contra. Trump reconoció haber mantenido una relación social con Epstein en los años noventa, pero aseguró haberse distanciado posteriormente.
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El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, también figura en los archivos sin enfrentar consecuencias políticas inmediatas. Analistas señalan que el sistema político estadounidense, basado en un modelo presidencial, otorga mayor estabilidad al Ejecutivo, ya que un mandatario solo puede ser removido mediante procesos legislativos complejos que requieren amplias mayorías.
En contraste, el sistema parlamentario europeo exige que los gobiernos mantengan la confianza legislativa, lo que facilita exigir responsabilidades políticas con mayor rapidez. Especialistas como Alex Thomas, del Instituto para el Gobierno, consideran que esta estructura favorece mecanismos de rendición de cuentas más inmediatos.
Otros expertos apuntan a factores políticos y mediáticos. El exembajador estadounidense Norm Eisen atribuye el menor impacto en Estados Unidos a la saturación de escándalos en la agenda pública, mientras que analistas como Stephen Collinson, de CNN, sostienen que el control político del Ejecutivo sobre el Congreso y el Departamento de Justicia ha limitado el escrutinio.
El escándalo también ha afectado a figuras estadounidenses fuera del gobierno. El exsecretario del Tesoro Larry Summers pidió licencia en sus cargos académicos en la Universidad de Harvard, mientras que el expresidente Bill Clinton aceptó comparecer ante el Congreso para explicar su relación con Epstein, pese a que ninguna víctima lo ha acusado formalmente.
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Las revelaciones han reactivado el debate internacional sobre la influencia de redes de poder, la rendición de cuentas y el peso político de las relaciones personales con figuras vinculadas a delitos graves. Mientras en Europa continúan las investigaciones y consecuencias institucionales, el caso Epstein sigue generando preguntas sobre los límites entre responsabilidad legal, ética pública y presión social en distintos sistemas políticos.




