Matemáticas genias ignoradas, vetadas y borradas por la historia

Ellas Dicen

Durante siglos, las matemáticas fueron presentadas como un terreno exclusivo para hombres, pero las mujeres siempre han estado ahí.

Detrás de teoremas, cálculos y descubrimientos que cambiaron la ciencia, hubo mujeres que desafiaron prohibiciones, prejuicios y sistemas enteros para abrirse paso entre pizarras, fórmulas y universidades que les cerraban las puertas.

Muchas de ellas tuvieron que estudiar en secreto, usar nombres masculinos o trabajar sin reconocimiento. Aun así, sus aportaciones siguen siendo fundamentales para entender desde la física moderna hasta la computación actual.

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Emmy Noether: revolucionó la física

La matemática alemana Emmy Noether es considerada una de las figuras más importantes del álgebra moderna y de la física teórica. Su famoso Teorema de Noether estableció la relación entre las simetrías y las leyes de conservación en la física, una base clave para la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica.

Pero su camino estuvo lleno de obstáculos. Durante años, universidades alemanas se negaron a contratarla formalmente por ser mujer. Incluso impartió clases bajo el nombre de colegas hombres antes de conseguir reconocimiento académico. Más tarde, el régimen nazi la expulsó de Alemania por su origen judío.

El matemático David Hilbert llegó a defenderla públicamente con una frase que quedó para la historia: “Una universidad no es un baño público”, en respuesta a quienes rechazaban que una mujer impartiera clases. Su trabajo terminó cambiando para siempre las matemáticas y la física moderna.

Sofía Kovalevskaya, tuvo que casarse para poder estudiar

La rusa Sofía Kovalevskaya rompió barreras en una época donde las mujeres prácticamente tenían prohibido acceder a la educación superior.

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Para salir de Rusia y continuar sus estudios, tuvo que recurrir a un matrimonio por conveniencia, una estrategia utilizada por varias mujeres intelectuales del siglo XIX para escapar de las restricciones familiares y sociales.

Kovalevskaya se convirtió en la primera mujer en Europa en obtener un doctorado en matemáticas y también en ocupar una cátedra universitaria en esta disciplina. Su trabajo sobre ecuaciones diferenciales derivó en el reconocido Teorema de Cauchy-Kovalevskaya, pieza fundamental del análisis matemático moderno.

A pesar de sus logros, durante años tuvo que luchar contra la exclusión académica y la desconfianza de instituciones dominadas por hombres.

Ada Lovelace, imaginó la programación antes de que existieran las computadoras

Mucho antes de internet, los teléfonos inteligentes o la inteligencia artificial, la británica Ada Lovelace ya imaginaba máquinas capaces de realizar operaciones complejas.

En el siglo XIX desarrolló el primer algoritmo pensado para ser ejecutado por una máquina, razón por la que hoy es considerada por numerosos historiadores como la primera programadora de la historia. Su trabajo sobre la máquina analítica de Charles Babbage sentó bases fundamentales para la computación moderna.

MUJERES CON ALAS: Ada Lovelace

Sin embargo, durante décadas su aportación fue minimizada o atribuida únicamente a su colaboración con Babbage, en un contexto donde el trabajo intelectual femenino solía quedar relegado.

Mujeres abriendo camino en las matemáticas

La participación femenina en matemáticas y ciencias exactas sigue enfrentando brechas de representación, la directora del Instituto de Matemáticas de la UNAM, Isabel Alicia Hubard Escalera, ha señalado que históricamente las mujeres han tenido que luchar para abrirse paso en una disciplina considerada durante siglos “territorio masculino”.

Aunque cada vez más mexicanas destacan en investigación matemática, persisten obstáculos relacionados con la desigualdad, la falta de visibilidad y la escasa representación femenina en áreas científicas de alto nivel.

Las historias de Noether, Kovalevskaya y Lovelace retratan una batalla constante contra estructuras que intentaron invisibilizar a las mujeres dentro de la ciencia.

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