En México, 14 mujeres desaparecen o son asesinadas al día

México

En México, la violencia contra las mujeres mantiene un patrón alarmante: cada día desaparecen o son asesinadas 14 mujeres, mientras que en la última década 34 mil 645 han sido víctimas de feminicidio y homicidio doloso, y 18 mil 862 permanecen en calidad de desaparecidas. La mayoría de los casos se concentra en jóvenes de entre 15 y 29 años, el grupo más vulnerable.

Tan sólo en 2025, el promedio subió a 15 mujeres asesinadas o desaparecidas diariamente. Ese año se registraron 2 mil 776 mujeres desaparecidas, 725 feminicidios y 2 mil 73 asesinatos, de acuerdo con cifras oficiales.

Colectivos y especialistas advierten que la desaparición es, en muchos casos, la antesala del feminicidio. Denuncian que las autoridades no realizan búsquedas en vida con perspectiva de género, pese a que una proporción significativa de las víctimas fue violentada por parejas o exparejas.

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Un análisis de EL UNIVERSAL ubica a Estado de México, Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco y Veracruz como las entidades con mayor incidencia. Tan solo el Estado de México acumula 3 mil 469 desapariciones y mil 36 feminicidios; le siguen la Ciudad de México (mil 531 desapariciones y 613 feminicidios), Nuevo León (mil 199 y 575), Jalisco (972 y 485) y Veracruz (788 desapariciones y 721 feminicidios) entre 2016 y 2025.

A la par, entidades como Tamaulipas, Michoacán, Guanajuato, Baja California y Tabasco concentran más de 4 mil 595 desapariciones en el mismo periodo. Mientras que Sinaloa, Oaxaca, Chihuahua, Morelos y Puebla figuran entre los estados con más feminicidios, sumando mil 902 casos, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El impacto es especialmente grave en jóvenes: en diez años han desaparecido 3 mil 827 adolescentes de 15 a 19 años, 2 mil 577 mujeres de 20 a 24 y 2 mil 248 de 25 a 29 años. En total, cinco de cada 10 mujeres desaparecidas tienen entre 15 y 29 años, mientras que dos de cada 10 son niñas de entre 0 y 14 años, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).

Pese a reformas recientes, como la publicada en julio de 2025 impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, especialistas señalan que no existen protocolos efectivos con perspectiva de género que atiendan el contexto específico de cada desaparición.

La investigadora Andrea Horcasitas Martínez advierte que detrás de las desapariciones hay patrones como violencia sexual, trata de personas, reclutamiento forzado y feminicidio. Además, recuerda que cerca del 40% de los asesinatos de mujeres son cometidos por la pareja sentimental, mientras que el resto involucra a familiares o agresores previos.

“Las autoridades deben investigar desde el inicio posibles antecedentes de violencia de género y considerar incluso el espacio doméstico como un punto clave de búsqueda”, subraya.

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Investigaciones de la Universidad Iberoamericana, encabezadas por Mariana Marchand y la propia Horcasitas, han documentado 66 fosas clandestinas vinculadas a feminicidio entre 2020 y 2024 en 25 estados. Más del 60% de estas inhumaciones ocurren en casas, ya sea de los agresores o de las víctimas.

“El hogar se convierte en un espacio propicio para la violencia extrema y el ocultamiento del crimen”, advierten.

Las formas de violencia son brutales: estrangulamiento, uso de armas blancas, traumatismos y casos en los que las víctimas son enterradas incluso embarazadas o junto a sus hijos. A ello se suma un vacío legal: el Código Penal Federal contempla el feminicidio cuando el cuerpo es exhibido, pero no cuando es ocultado en fosas clandestinas, lo que dificulta el acceso a la justicia.

Casos recientes evidencian las fallas institucionales. Cinthia Manrique, estudiante desaparecida en Naucalpan en abril de 2025, fue localizada sin vida días después; su expareja, con antecedentes de violencia, no fue detenido a tiempo. De forma similar, los casos de Kimberly Joselin Ramos, en Morelos, y Karol Toledo reflejan un patrón donde la desaparición antecede al asesinato.

Para María de la Luz Estrada, directora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, el problema central es la falta de investigación. Denuncia que muchas muertes violentas se clasifican como homicidio, suicidio o accidente, evitando reconocer el feminicidio como tal.

“Si las familias no presionan, los casos no se investigan con perspectiva de género. Es una práctica institucionalizada”, afirma.

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A ello se suma la impunidad: muchos agresores permanecen prófugos, o los procesos judiciales se debilitan por fallas en la investigación y la ausencia de un enfoque adecuado por parte del sistema de justicia.

Sin búsquedas inmediatas, con procesos que revictimizan y sin acciones contundentes, la desaparición y el feminicidio siguen entrelazándose en un país donde se registran más de 60 feminicidios al mes y donde miles de familias continúan buscando respuestas.

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