María del Rosario Espinoza: la vida después del tatami

DeportesEllas Dicen

La triple medallista olímpica y la mujer mexicana con más preseas en Juegos Olímpicos, María del Rosario Espinoza, cambió el tatami por un desafío igual de intenso: aprender a vivir después del retiro. En una columna invitada, la histórica figura del taekwondo mexicano abre el corazón y narra la crisis que enfrentó tras decir adiós al alto rendimiento en 2022, luego de 18 años de entrega total.

El deporte apareció temprano en su vida, impulsado por su padre y por una conexión inmediata con la competencia. “Como si el deporte me eligiera a mí”, recuerda. Entre el atletismo y el taekwondo, fue este último el que terminó por conquistarla, no por talento desbordado, sino por una pasión silenciosa que solo algunos entrenadores supieron ver.

Del juego al alto rendimiento, el tatami se convirtió en su escenario natural. Victorias, derrotas, lágrimas y reinvención marcaron una carrera que la llevó a la gloria olímpica. En ese camino entendió que la mente es tan importante como el cuerpo, y que cada caída también entrena el carácter.

CONTINÚA LEYENDO: Sarah Schleper y Lasse Gaxiola: madre e hijo en Milano Cortina 2026

Su objetivo siempre fue claro: los Juegos Olímpicos, el punto más alto de su carrera. Ganar una medalla, explica, fue “tocar el amor en forma de metal”, la recompensa tangible de años de sacrificio. Pero tras Tokio 2020, tomó una decisión definitiva: no buscar unos cuartos Juegos Olímpicos.

Ahí comenzó el combate más inesperado. Sin competencias ni adrenalina, la mente tardó más que el cuerpo en aceptar el retiro. Espinoza reconoce haber caído en una depresión profunda, al no saber cómo vivir sin objetivos deportivos. Con ayuda profesional y el respaldo de su familia, entendió que la vida también exige disciplina, valentía y constancia.

Hoy, desde otra trinchera, lo tiene claro: después de la medalla olímpica comienza otra carrera, la de la vida misma. Las lecciones del deporte —luchar, aprovechar el tiempo y levantarse tras cada caída— siguen vigentes fuera del escenario competitivo.

Con la voz de una campeona y la honestidad de una persona, María del Rosario Espinoza lanza su mensaje final: abrazar cada nuevo desafío como si fuera una medalla olímpica, porque incluso los héroes nacionales deben aprender a reinventarse cuando el público se va y el telón baja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *