Sororidad no es callarse cuando otra mujer te agrede
La sororidad, entendida como la solidaridad entre mujeres para enfrentar las desigualdades y violencia de género, es una fuerza poderosa en la lucha por los derechos y el bienestar femenino.
Sin embargo, un concepto clave que a veces se malinterpreta es que sororidad no significa guardar silencio cuando una mujer actúa de forma agresiva o injusta hacia otra mujer.
En realidad, sororidad implica una relación basada en el respeto, la honestidad y el apoyo mutuo, lo cual no significa justificar ni permitir actitudes dañinas entre nosotras.
Sororidad, empatía y responsabilidad
Sororidad implica reconocer que todas enfrentamos, en distinta medida, los efectos de una estructura social que, en muchas ocasiones, nos ha puesto en desventaja.
Nos anima a ser conscientes de esta realidad, a apoyarnos y a tender puentes de solidaridad; esta solidaridad no es sinónimo de tolerancia incondicional.
CONTINÚA LEYENDO: Sheinbaum llevará al G20 propuesta contra la pobreza y en defensa de los derechos de las mujeres
Al contrario, la verdadera sororidad implica ser justas y responsables unas con otras, incluidas aquellas veces en las que es necesario señalar conductas que no son aceptables, incluso si estas provienen de otra mujer.
Callarse ante una agresión, ya sea física, verbal o psicológica, no fomenta un espacio de respeto o apoyo entre mujeres; de hecho, refuerza patrones de comportamiento dañinos y establece una idea de complicidad con el daño.
Sororidad, entonces, implica también poner límites y reconocer que el respeto mutuo es fundamental para el crecimiento de cualquier relación.
En este sentido, reconocer la agresión o el abuso cuando vienen de otra mujer es tan importante como señalarlo cuando proviene de un hombre.
Sororidad como espacio de crecimiento y responsabilidad
Sororidad, en su esencia, es también un acto de cuidado.
Esto significa que, cuando una mujer actúa de manera agresiva o injusta hacia otra, no es constructivo para nadie permitir que esa conducta pase desapercibida.
De hecho, la sororidad nos invita a reflexionar sobre nuestras acciones, a ofrecer retroalimentación honesta y a fomentar un entorno donde cada una pueda ser responsable de sus actos, entendiendo cómo estos afectan a las demás.
TE PUEDE INTERESAR: Todas podemos: celebrar los logros de otra mujer
En lugar de ver la sororidad como una obligación de defender a todas las mujeres incondicionalmente, es más efectivo y auténtico entenderla como una responsabilidad compartida.
Esto incluye el compromiso de ser autocríticas, escuchar a otras mujeres y trabajar juntas para construir relaciones que promuevan la equidad y el bienestar.
Límites en la sororidad
Es importante recordar que poner límites claros es parte de cualquier relación saludable.
Cuando una mujer agrede a otra, establecer esos límites es un acto de autocuidado y de respeto hacia ambas partes.
En lugar de ignorar o justificar el conflicto, abordar el problema y expresarlo permite construir relaciones más sólidas, basadas en la comunicación honesta y el respeto mutuo.
Esto ayuda a evitar resentimientos y malentendidos que pueden afectar el movimiento de mujeres en su conjunto.
El enfoque de la sororidad debe incluir la empatía y la capacidad de comunicarnos abierta y honestamente.
CONTINÚA LEYENDO: Colaboración entre mujeres en el ámbito laboral
Si otra mujer nos lastima, es válido expresar lo que sentimos y, en la medida de lo posible, comunicarlo de una manera que no busque humillar o dañar, sino resolver el conflicto de forma constructiva.
Esto no sólo fortalece las relaciones personales, contribuye a un espacio seguro donde se respeten los límites y las diferencias.
Equilibrio entre apoyo y límites
La sororidad no exige soportar o silenciar conductas negativas, sino fomentar un ambiente donde todas se sientan respetadas y escuchadas.
Es caminar juntas, eso también implica ayudarnos a crecer y asumir nuestras responsabilidades.
Si bien la solidaridad entre mujeres es fundamental para enfrentar la desigualdad, no debe implicar dejar de lado nuestra integridad o aguantar comportamientos que nos lastimen.
Por Keila Itzel Rodríguez Peña
- Fortalecen vocaciones científicas con “Niñas en las TIC: Talento que Transforma”
- Alas Mujeres 213

- ISSSTE Hidalgo reporta abasto total de medicamentos en Tepeapulco


